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jueves, 25 de julio de 2013

La restauración de Jesús atado a la columna.

Jesús atado a la columna.
Anónimo. s. XVII-XVIII


La parroquia de Fuentesaúco, Zamora, ha impulsado la restauración de varias obras su patrimonio artístico. El pasado mes de junio llegaba a Fuentesaúco restaurada la imagen de Jesús atado a la columna que participa en las procesiones de Semana Santa con una sorprendente mejora al recuperar una policromía anterior a la que se conocía y que además presentaba numerosos repintes y barnices óxidados.

Estado inicial:




El resultado de la restauración ha devuelto todos los valores artísticos a la imagen de Jesús atado a la columna, advirtiéndose un mayor número de detalles que habían sido erradicados con superposición de capas pictóricas. Así el rostro presenta una mayor expresividad al apreciarse incluso varias lágrimas que recorren las mejillas. Otro de los aspectos más destacados es la aparición de la talla de la espalda plagada de heridas y llagas que habían sido completamente desdibujadas bajo los estucos.

Resultado:









Javier Prieto

martes, 25 de octubre de 2011

La Virgen de los Dolores presidiendo su retablo. Fuentesaúco.


Ermita de los Dolores, Fuentesaúco (Zamora)

Retablo de escuela zamorana con ensamblaje de pintura salmantina, siglo XVII.

En la hornacina central se encuentra la Virgen de los Dolores (Virgen de las Angustias). Talla del escultor zamorano Juan de Montejo, una de las principales figuras del italianismo en la escultura zamorana del siglo XVI. La imagen conserva los cánones propias de La Piedad renacentista, acogiendo al hijo sobre su regazo. La Virgen se encuentra arrodillada apoyando el cuerpo de Cristo sobre su rodilla derecha. La talla luce ricos estofados en saya y manto, destacando los motivos pasionistas que se incluyen en el adorno de la saya. El esplendor barroco de la devoción a la Virgen de los Dolores nos ha legado un rico ajuar de orfebrería: corona de capilla, corona de salida y corazón con siete espadas. Además la Virgen posee un manto de salida bordado en oro recientemente restaurado.

La Virgen de los Dolores no es una talla completa, si no un altorelieve que presidía la iglesia del Hospital de San Salvador, bajo la advocación de las Angustias. La iglesia de las Angustias contaba con un retablo en su cabecera del templo realizado entre 1697 y 1700 aunque los trabajos de sobredorado fueron realizados ya a mediados del siglo XVIII. En el retablo recibían culto dos tallas, a la izquierda la Piedad titular del templo y a la derecha el Santo Sepulcro. La reedificación del tempo en 1734, para adaptarlo a la moda barroca con la realización de un camarín y una sacristía posterior, supuso la modificación del retablo, relegando el Santo Sepulcro a un retablo lateral. La vinculación de esta iglesia con el humilladero de la Vera Cruz conlleva que en 1769, tras el cierre de la ermita, la iglesia de las Angustias acoja las imágenes que recibían culto en el humilladero (Cristo de la Zarza, Virgen de la Soledad, Jesús con la cruz a cuestas, Jesús atado a la columna, Jesús orando en Getsemaní).

En 1806  la iglesia de las Angustias causa ruina y se trasladan las imágenes a la iglesia de Santa Clara. La devoción a la talla de Juan de Montejo provocó que este templo cambiase su nombre por el de Ermita de los Dolores en referencia a la denominación popular de la Virgen de las Angustias. A finales de los años setenta, la Virgen vuelve a ser traslada de lugar, en este caso a la iglesia de San Juan Bautista por encontrarse cerrada su ermita. Allí bajo la imagen de la Virgen del Rosario ha recibido culto hasta que en septiembre de este año, tras una costosa restauración del templo, regresó a su ermita para presidir el retablo. 

La situación de la Virgen de los Dolores en el retablo en el que estuvo durante cerca de dos siglos confiere a la talla una mayor belleza, al estar ideada para ser contemplada desde un plano inferior.

La Virgen de los Dolores contó con cofradía hasta entrado el siglo XX. Se entiende que su origen es barroco aunque no hay datos sobre su fundación, si se sabe que su participación en la procesión del Viernes Santo conllevaba la contratación por parte de la cofradía de un trompetero o clarinetero y un tamborilero, junto a la esquila del pregonero, son los primeros testimonios de presencia de música en las procesiones de penitencia en Fuentesaúco.















Javier Prieto

martes, 11 de octubre de 2011

Cristo de la Vera Cruz (Yacente) Fuentesaúco, Zamora


Stmo. Cristo de la Vera Cruz o Yacente. Anónimo s. XVII-XVIII
 Cofradía del Santo Entierro, Fuentesaúco (Zamora)



El Cristo de la Vera Cruz es una talla en madera que representa a Cristo muerto en la Cruz, de tamaño algo inferior al natural presenta los brazos articulados para representar el descendimiento de Cristo. Habitualmente se expone en su articulada urna de corte barroco, para representar el misterio del Santo Sepulcro.  La talla del Cristo mantiene las líneas habituales de este tipo de imágenes, especialmente las líneas de Cristo Nuestro Bien, Salamanca, de la Cofradía de la Vera Cruz de Salamanca. Frente a la verticalidad de los crucifijos articulados, esta imagen presenta un marcado dramatismo al dejar vencer el cuerpo que se adelanta sobre la línea de la Cruz, si bien este efecto no se observa al presentarse siempre en posición yacente. Las proporciones de la imagen son de líneas clásicas con una anatomía contenida y un tratamiento del paño de pureza de trazos rectos que cubre por completo la cadera de la imagen.

La obra destaca por el tratamiento de su policromía de gran fuerza y marcado dramatismo, sobre la encarnadura pálida y mortuoria del cuerpo se presentan numerosas marcas amoratadas y heridas sangrantes, cuyo máximo exponente se encuentra en la espalda desecha en llagas y con un gran torrente de sangre recorriendo la columna. La reciente restauración, llevada a cabo por Jaime Mateos Capel, ha devuelto todas las cualidades a la policromía recuperando la plena expresividad de la obra.

La urna del Santo Sepulcro de Fuentesaúco sigue las líneas arquitectónicas del Santo Sepulcro propiedad de la Cofradía de Santa Vera Cruz de Salamanca (foto).  La urna de base rectangular cuenta con un friso con cartelas de corte barroco (cuyo dibujo se ha perdido por sucesivas intervenciones), un cuerpo principal adornado con cristales separados por columnas, que alternan el fuste liso con el perfil salomónico en las esquinas, y una tapa de corte trapezoidal. El Santo Sepulcro de Salamanca fue donado en en 1678 y  está realizado en ébano, carey y plata presentando una línea sobria en su decoración con piezas de diseño rectilíneo. El elemento más identificativo del Santo Sepulcro de Fuentesaúco es la decoración de su tapa que recrea un camino de cipreses culminado por una cruz con los Arma Christi tallados a navaja, vinculado al denominado arte pastoril..

La datación oficial de la talla en el inventario diocesano lo sitúa en el siglo XVIII pero distintas noticias documentales  así como los rasgos de la obra podrían retrasar al siglo XVII su realización. Los primeros datos conocidos sobre el Santo Sepulcro lo sitúan a principios del siglo XVIII en la iglesia de las Angustias del hospital del Salvador en la hornacina derecha del altar de dicha iglesia, a cuya  su izquierda se encontraba la Virgen de los Dolores, titular de la iglesia. Los datos hacen referencia a la ejecución del retablo entre 1697 y 1700 para dicha iglesia, lo que  podría responder a la reciente presencia del Santo Sepulcro en dicha iglesia. La Cofradía de la Vera Cruz, de la que en las actas del siglo XIX figura como titular junto a la Virgen de la Soledad, tenía su sede en un humilladero cercano al Hospital del Salvador, un templo que a mediados del siglo XVIII debe abandonar la cofradía y que en  1679 fue declarado en ruina. Las reducidas dimensiones y la mala conservación del edificio puede que fuese el motivo por el cual la imagen titular no se encontraba en el humilladero si no en la iglesia del Hospital de mayor dignidad.

La participación del Cristo de la Vera Cruz en la Semana Santa estaba muy vinculada al acto del descendimiento. Dicha representación tenía lugar frente a la ermita del Humilladero el Viernes Santo, cuando la lluvia no permitía celebrarlo al aire libre el acto tenía lugar en la iglesia de Santa María del Castillo, hecho que acabó convirtiéndose en costumbre habitual. La celebración en la iglesia parroquial se fue consolidando,  realizándose en el presbiterio un agujero para acoger la cruz cada Viernes Santo.  La celebración contaba con una gran acogida popular que distorsionó el valor espiritual de la misma,  así el 29 de mayo de 1827 el obispo don Tomás de la Iglesia y España prohíbe la celebración del descendimiento por los altercados que provocaba, subiendo la gente a altares y retablos para poder ver la escenificación.


Puede asegurarse que desde el siglo XIX la participación del Santo Sepulcro en la Semana Santa tiene lugar en la procesión del traslado (antiguamente llamada del Santo Entierro), en la procesión del Santo Entierro (anteriormente denominada Procesión General) y en el acto de veneración a la talla el Sábado Santo.












Javier Prieto

viernes, 30 de septiembre de 2011

Hoy Fuentesaúco a tí te invoca.

Virgen de la Antigua
Patrona de Fuentesaúco (Zamora)

Procesión Lunes de Pentecostés 2011










Junio de 2011
Javier Prieto

miércoles, 6 de enero de 2010

La Función de Reyes, Fuentesaúco en el siglo XIX


Estos días, estoy preparando un artículo sobre una pequeña investigación que realice este verano sobre un libro de actas que se conserva en el Archivo Diocesano y que había pertenecido a la Cofradía de la Cruz, entre otros datos interesantes se encuentra uno que cobra relevancia en el día de hoy, festividad de la Epifanía.

La referencia cofrade en el día de hoy es el Gran Poder de Sevilla, que celebra hoy su Función Principal, sin embargo yo quiero traer a este blog una pequeña reseña de otra Función de Reyes, que sin duda era solemne, la organizada por la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Fuentesaúco:
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Junto con la celebración de la Santa Cruz, la otra gran festividad de la cofradía era la Función de los Santos Reyes, es decir, la celebración de la Epifanía. La solemnidad de las celebraciones, que tenían lugar en la Iglesia de Santa María del Castillo, se medía en el número de cirios que iluminaban el Altar Mayor. En acuerdo de 1 de Enero de 1.870 se exige que la dotación de cera para la Función de Reyes y la Fiesta de la Cruz ascienda a 30 o 40 cirios. Tal era la importancia de la Función de Reyes que el 21 de diciembre del año 1.902 se acuerda celebrar la Misa de Reyes en San Juan Bautista, por estar Santa María en ruina, y ser la Ermita de Nuestra Señora de las Angustias muy reducida, que es donde se encuentran todos los pasos de la cofradía.
Ambas fotografías pertenecen al Yacente, titular de la desaparecida hermandad de la Vera Cruz.

domingo, 13 de diciembre de 2009

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